Expertos opinan que Delcy Rodríguez, la número dos de Nicolás Maduro, deberá ajustar su discurso incendiario contra el «imperialismo norteamericano» ante las recientes advertencias del gobierno de Trump. En este contexto, Rodríguez ha emergido como una figura pragmática en el gobierno, desempeñándose como enlace con el sector empresarial y asumiendo el rol de presidenta interina de Venezuela.
Delcy Eloína Rodríguez Gómez, de 56 años, fue nombrada vicepresidenta en 2018 y es considerada una de las personas más cercanas a Maduro. Controla la economía y el sector petrolero en un país que posee las mayores reservas de crudo del mundo. Su cercanía a Maduro y su papel en la administración han sido objeto de análisis crítico, con expertos sugiriendo que su retórica antiimperialista podría suavizarse en respuesta a la nueva situación política.
La oposición venezolana la señala como un pilar del aparato represor del gobierno, responsable de violaciones de derechos humanos. María Corina Machado, líder opositora y premio Nobel de la Paz, la acusó de ser una de las principales arquitectas de la tortura y la corrupción en Venezuela.
Rodríguez asumió la presidencia interina en un contexto de incertidumbre tras la detención de Maduro, y su mandato podría extenderse hasta tres meses si así lo decide la Asamblea Nacional. Durante su juramento, hizo referencia al «secuestro» de dos héroes en Estados Unidos, enfatizando su compromiso con la nación.
Su trayectoria incluye haber sido ministra de Economía y haber establecido relaciones con el sector privado, lo que ha llevado a algunos a considerarla una gestora económica pragmática. Sin embargo, su ascenso también está marcado por su conexión con su hermano Jorge Rodríguez, un influyente dirigente en el chavismo.
La reciente detención de Maduro ha puesto a Rodríguez en el centro de la atención internacional, y su nombre ha sido mencionado en discusiones sobre el futuro del país. En una conferencia de prensa, Trump reveló que había hablado con ella y que estaba dispuesta a colaborar con Estados Unidos, aunque Rodríguez rápidamente reafirmó su lealtad a Maduro.
A medida que la situación en Venezuela evoluciona, Delcy Rodríguez se enfrenta al desafío de equilibrar su discurso y su posición dentro del gobierno mientras intenta mantener la confianza de ambas partes: el chavismo y la comunidad internacional.
