EEUU dice que atacó una embarcación colombiana en el Caribe; Petro y Trump cruzan acusaciones

El expresidente Donald Trump afirmó este domingo que reducirá la asistencia de Estados Unidos a Colombia, acusando al presidente Gustavo Petro de no hacer lo suficiente para frenar la producción de drogas en el país. Esta declaración marca un aumento en las tensiones entre Washington y uno de sus aliados más cercanos en América Latina.

A través de una publicación en redes sociales, Trump se refirió a Petro como «un líder de drogas ilegales», asegurando que su popularidad es baja y que no está tomando medidas para detener la producción masiva de narcóticos. En sus palabras, el mandatario estadounidense advirtió que si Petro no actúa para cerrar las operaciones de drogas, Estados Unidos lo hará, aunque de manera contundente.

Mientras se encontraba en su resort de Mar-a-Lago en Florida, Trump hizo afirmaciones sin presentar pruebas en su plataforma Truth Social, señalando que Petro supuestamente estaba «fomentando la producción de drogas en Colombia». Además, anunció que a partir de ese día, Estados Unidos dejaría de realizar pagos y subsidios al país sudamericano.

Este intercambio de acusaciones se produce tras un ataque estadounidense en el Caribe, que resultó en la repatriación de dos sobrevivientes, uno de ellos colombiano. Horas después, Washington informó de otro ataque contra lo que describió como una embarcación relacionada con el narcotráfico, que habría sido operada por rebeldes colombianos.

El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, detalló que el ataque, que tuvo lugar en aguas internacionales, dejó a tres tripulantes muertos, aunque no proporcionó más información detallada. Esta situación ha exacerbado las relaciones entre Bogotá y Washington, que ya estaban tensas tras acusaciones previas de falta de cooperación en la lucha contra las drogas.

Colombia, el principal exportador mundial de cocaína, ha visto un aumento significativo en los cultivos de coca, alcanzando cifras récord el año pasado, según la ONU. A raíz de estas tensiones, el Departamento de Estado estadounidense revocó la visa de Petro durante su estancia en Nueva York para la Asamblea General de la ONU.

Por su parte, Petro ha denunciado el ataque estadounidense, afirmando que uno de los colombianos muertos en el ataque no tenía relación con el narcotráfico y que su embarcación estaba averiada. Afirmó que este acto constituye una violación de la soberanía colombiana.

Mientras tanto, el gobierno colombiano enfrenta la situación de un sobreviviente que fue hospitalizado tras el ataque y que está bajo investigación por su supuesta relación con el narcotráfico. Este episodio podría complicar aún más las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados en la región, especialmente con la creciente presión sobre Venezuela y su líder Nicolás Maduro.

Estados Unidos ha intensificado sus operaciones militares en la región, desplegando barcos y aviones en lo que considera un «conflicto armado» contra los carteles de la droga. A diferencia de Venezuela, Colombia ha sido un aliado tradicional de Estados Unidos y ha recibido la mayor parte de la asistencia estadounidense en Latinoamérica, aunque los recientes aumentos en la producción de coca y la violencia rural han complicado esta relación.

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