El dueño mexicano del Miss Universo es investigado por una amplia red de presunta corrupción

El triunfo de Fátima Bosch, la representante de México en Miss Universo, ha generado una controversia que va más allá de la competencia de belleza. Mientras algunos celebran su victoria, otros han expresado su descontento, y la situación ha tomado un giro inesperado con la revelación de un presunto escándalo de corrupción que involucra a Raúl Rocha Cantú, uno de los copropietarios del certamen.

La Fiscalía General de la República (FGR) ha incluido a Rocha Cantú en un caso que lo vincula con narcotráfico, contrabando de combustible y tráfico de armas. En un comunicado reciente, la FGR informó que la acusación también implica a otras 12 personas. Aunque no se refirió a las revelaciones periodísticas que surgieron el mismo día, se supo que Rocha Cantú habría solicitado ser un “testigo colaborador” tras la emisión de una orden de aprehensión en su contra.

Los informes iniciales sugieren que Rocha Cantú lideraba una red de contrabando que operaba entre Guatemala y México, utilizando el Río Usumacinta como ruta para la introducción ilícita de combustible, armas y drogas. Si bien no hay una conexión directa conocida entre estos delitos y el certamen de Miss Universo, Bosch ha defendido su victoria en sus redes sociales.

Por otro lado, se han descubierto los vínculos de Rocha Cantú con Pemex, donde ha trabajado el padre de la Miss Universo, Bernardo Bosch Hernández. Este último ha enfrentado acusaciones de corrupción en el pasado y ha sido inhabilitado, aunque logró recuperar su puesto tras un proceso legal. Recientemente, se reveló que Rocha Cantú había conseguido contratos millonarios de Pemex, lo que ha levantado sospechas sobre la naturaleza de estos acuerdos.

La controversia se intensificó aún más cuando tres jueces del concurso decidieron no participar en la noche final, citando irregularidades en el proceso. Omar Harfouch, uno de los jueces y compositor de la melodía oficial del certamen, mencionó que Rocha Cantú le había solicitado favorecer a Bosch, lo que condujo a su renuncia. Además de Harfouch, también se retiraron Camilla di Borbone y Claude Makélélé, aunque no explicaron sus razones.

En un giro adicional, Olivia Yacé, quien representó a Costa Marfil y era considerada favorita, anunció su renuncia a los títulos tras el certamen, argumentando que deseaba ser coherente con sus principios éticos. En medio de esta turbulencia, Rocha Cantú desestimó las quejas sobre Yacé, sugiriendo que no tenía posibilidades de ganar debido a restricciones de visa.

Por si fuera poco, la controversia se extendió a Tailandia, donde la copropietaria del otro 50% de Miss Universo, Jakkaphong Jakrajutatip, enfrenta acusaciones de fraude y una orden de arresto. Su empresa, JKN Global Group, ha sido demandada por supuestas irregularidades financieras y ha entrado en procedimientos de rehabilitación de deuda.

La situación en torno a Miss Universo sigue desarrollándose, y las implicaciones de estas revelaciones continúan generando debate tanto en México como en el ámbito internacional.

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