El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha realizado una visita a la zona desmilitarizada (DMZ) entre Corea del Sur y Corea del Norte, poco después de las recientes reuniones de Donald Trump con líderes asiáticos. Durante su gira, Trump no logró reunirse con Kim Jong-un, el líder norcoreano. Hegseth estuvo acompañado por su homólogo surcoreano, Ahn Gyu-back, y esta ha sido la primera visita a la zona de seguridad conjunta (JSA) en ocho años, según el Ministerio de Defensa de Corea del Sur.
La DMZ, que se extiende a lo largo de 248 kilómetros, es una franja altamente militarizada que divide a ambas naciones, las cuales aún se consideran técnicamente en guerra debido a que solo firmaron un armisticio y no un tratado de paz. Durante la reciente gira de Trump, él expresó su interés en reunirse con Kim Jong-un, pero la oferta no fue respondida y Corea del Norte realizó una prueba de misiles de crucero. Actualmente, Pyongyang ha dejado claro que no participará en diálogos con Washington a menos que se aborden las cuestiones relacionadas con la desnuclearización.
En el marco de esta creciente colaboración, Seúl y Washington han llevado a cabo su primer vuelo de mando conjunto en más de 70 años de alianza. Este vuelo fue supervisado por el general Jin Yong-sung, jefe del Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur, junto a su contraparte estadounidense, el general Dan Caine, y en él participaron cinco aeronaves.
El secretario de Defensa de EE. UU. también planea visitar las tropas estadounidenses desplegadas en la región. Su encuentro con Ahn Gyu-back forma parte de la 57ª Reunión Consultiva de Seguridad entre Washington y Seúl, programada para este martes. Durante esta reunión, se espera discutir varios temas, incluido el anuncio de Trump sobre la entrega de submarinos de propulsión nuclear, la modernización de la alianza, el aumento del presupuesto de defensa de Corea del Sur y la revisión del reparto de costos.
Un aspecto particularmente sensible en las conversaciones es la renovación de la alianza, de manera que las tropas estadounidenses no solo actúen como disuasión frente al régimen de Pyongyang, sino que también se preparen para enfrentar otras amenazas regionales, como las tensiones entre China y Taiwán, lo que podría influir en las relaciones entre Corea del Sur y China.
