El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes que expertos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos viajarán a la isla para colaborar en la investigación de un incidente ocurrido el 25 de febrero, cuando una lancha rápida procedente de Florida fue detenida por las autoridades cubanas. Este suceso ha sido calificado por el gobierno cubano como una «infiltración armada con fines terroristas», resultando en la muerte de cuatro personas en el acto y una quinta que falleció posteriormente debido a sus heridas. Según el informe oficial, la embarcación llevaba a diez individuos y armamento, y se presume que su financiación y organización se originaron en territorio estadounidense.
Durante una inusual conferencia de prensa, Díaz-Canel reafirmó la disposición de su gobierno para colaborar con las autoridades estadounidenses, afirmando: “Estamos a la espera de una posible visita, ya anunciada, de expertos del FBI para participar en el esclarecimiento y las investigaciones con nuestras fuerzas del Ministerio del Interior”. A pesar de las marcadas diferencias históricas, el presidente cubano enfatizó que han mantenido diálogos recientes con representantes de la administración de EE. UU. para encontrar soluciones a través del diálogo y asegurar la paz regional.
Este anuncio se produce en un contexto crítico para Cuba, donde Díaz-Canel ha denunciado un endurecimiento del cerco económico, afirmando que el país no ha recibido barcos de combustible en más de tres meses, lo que ha provocado la paralización de plantas eléctricas y ha afectado gravemente la vida diaria de los ciudadanos. En este escenario, el mandatario rechazó las acusaciones externas que califican a la isla como un Estado que no puede gestionar su soberanía.
Actualmente, Cuba depende del gas natural, la energía solar y tiene termoeléctricas limitadas. La escasez de fuel oil y diésel ha llevado al cierre de dos plantas clave. Ante esto, Díaz-Canel cuestionó: “¿Estado fallido? ¿Un Estado fallido que enfrenta toda esta situación y busca resolver?”. El objetivo de estos intercambios con EE. UU., según el ejecutivo cubano, es identificar áreas de cooperación que permitan abordar amenazas comunes y mantener la paz en el Caribe.
