Habla pastor al que policía le disparó en la cabeza en Chicago

El pastor David Black, de la Iglesia Presbiteriana, estaba rezando pacíficamente cuando recibió un disparo en la cabeza con una bala de pimienta por parte de un agente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) durante una protesta frente a un edificio federal. El incidente, que ocurrió hace casi un mes, ha cobrado relevancia nuevamente tras las declaraciones del reverendo y de Tricia McLaughlin, secretaria adjunta de Asuntos Públicos del DHS.

Un video de 25 segundos muestra a Black orando cuando, de repente, es impactado en la cabeza, cayendo al suelo mientras otros manifestantes se apresuran a ayudarlo. Según McLaughlin, los protestantes habían bloqueado un vehículo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), y los agentes habían advertido que usarían la fuerza si no se retiraban. Afirmó que los manifestantes lanzaron objetos, poniendo en riesgo tanto a oficiales como a detenidos en el edificio.

Sin embargo, el pastor Black rechazó estas afirmaciones en una entrevista con CNN, explicando que se encontraba de pie, rezando en calma, y que no recibió ninguna advertencia previa. Aclaró que fue impactado varias veces con proyectiles no letales en el rostro, brazos y piernas, y que otros manifestantes lo protegieron mientras los disparos se llevaban a cabo. Tras el ataque, fue llevado a recibir atención médica, donde le lavaron los ojos. Black relató: «Estaba completamente inhabilitado en ese momento, y en solo dos minutos, un gran número de agentes del ICE, posiblemente 15 o 20, comenzaron a tirarnos al suelo mientras cantábamos y hablábamos pacíficamente».

La situación ha provocado una ola de indignación en redes sociales, y expertos en derechos humanos han subrayado la importancia de salvaguardar el derecho a la protesta pacífica y de revisar los protocolos de uso de fuerza no letal por parte de las agencias federales.

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