La decisión de la Unión Occidental de detener el envío de transferencias de efectivo a Cuba ha causado una fuerte reacción entre la comunidad cubana en los Estados Unidos y dentro de la isla.
La medida, que cumple con las sanciones impuestas por la administración del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, busca evitar el dinero enviado por la diáspora cubana para completar en manos del gobierno de La Habana, especialmente compañías controladas por las revolucionarias Fuerzas Armadas de la Isla Caribe.
Para lograr esto, la Casa Blanca sancionó a la compañía estatal Cuban Orbit SA, responsable del procesamiento de transacciones en la isla.
Western Union explicó en un comunicado que la decisión sigue las nuevas disposiciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento de Finanzas de los Estados Unidos.
«Esta decisión se debe a las últimas restricciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, que nos impiden trabajar en Cuba a través de nuestra red de agentes locales», dijo la compañía, que también admitió que son uno de los principales canales utilizados por los cubanos en el exilio para enviar dinero a sus familiares a la isla.
El portavoz de la Casa Blanca ha defendido la política argumentando que «el gobierno de los Estados Unidos no permitirá que el régimen de La Habana continúe beneficiándose de la diáspora cubana de sus familias». Según las autoridades estadounidenses, gran parte del dinero enviado a través de canales oficiales como Western Union se encontró en manos de compañías militares cubanas que usaron estos fondos para fortalecer su control sobre la economía de la isla y suprimir a la población.
«La transferencia monetaria debe ir al pueblo de Cuba, no al gobierno»
En Miami, Florida, donde la comunidad más grande de cubanos vive en el exilio, algunos creen que la medida es necesaria para presionar al gobierno cubano y reducir las fuentes de financiación, mientras que otros advierten que las principales personas afectadas serán personas.
Para el activista cubano Oswaldo Hernández, la medida debería significar un golpe directo al gobierno de La Habana y no cree que tenga influencia entre la población. «El problema de la nave es directamente para el régimen de La Habana, no para el pueblo cubano», dijo en una entrevista con América Argumentando que gran parte de las «transferencias de dinero no van a la ciudad, van al régimen, a sus compañías militares», mientras que el gobierno oficial está bien involucrado en forma de comité.
«Estas compañías los usan para permanecer en el poder y para la represión», dijo.
Por otro lado, Ramon Saul Sánchez, presidente del Movimiento de la Democracia, una organización que proporciona derechos y libertad en Cuba, enfatizó que, aunque Sania puede alcanzar el régimen, también puede tener efectos negativos en la ciudadanía cubana.
«Las sanciones para la transferencia de dinero o las transferencias de efectivo son un arma de doble filo.
En este sentido, también advirtió sobre la falta de claridad en la legislación y exigió más transparencia de la Casa Blanca.
«Hay una nebulosa sobre si estas sanciones también incluyen otras rutas de envío. Esto da lugar a la incertidumbre en la comunidad cubana, que busca continuar ayudando a sus familiares», dijo.
De la misma manera, Miguel Saavedra, presidenta de Vigilia Mambisa, otra organización de cubanos en el exilio basada en el sur de Florida, expresó su preocupación por el impacto humanitario de la medida.
«Lo más importante es la comida y los medicamentos. Hay quienes mueren debido a la falta de medicamentos porque no pueden comprar», dijo. «Cualquier suspensión aproximada, que es directa, afectará a la gente de Cuba y este es un peligro grave», advirtió.
Para Savedra, el gobierno cubano no cambiará con estas sanciones y la presión debe centrarse en medidas más drásticas para lograr la transformación de la isla.
Los cubanos buscan alternativas para enviar dinero
Dada la incapacidad de usar Western Union, los cubanos en el exilio recurren a otros métodos para continuar enviando a sus familias a la isla. Una de ellas es Yanelis Fundora, una empresaria cubana, residente en Miami, que tuvo que buscar caminos alternativos.
Entre las opciones más utilizadas se encuentran las agencias de viajes y lo que se conoce como «mulas»: las personas que viajan a Cuba y llevan dinero informal. «Existen estas opciones, agencias de viajes o mulas. Son soluciones que hemos encontrado para que el dinero llegue a nuestras familias sin que el gobierno se mantuviera parte», dijo Fundora. También mencionó la posibilidad de recargar tarjetas de dólar que se pueden usar en tiendas estatales en Cuba, aunque todavía no hay incierto si estas cartas se alcanzarán a través de sanciones.
Además del dinero, algunos cubanos han optado por enviar ayuda en forma de medicamentos y productos básicos a través de pasajeros que llevan paquetes a la isla. «También estoy enviando medicamentos para Cuba», dijo Fundora. «Siempre tengo que buscar opciones alternativas porque hay muchas personas en Cuba que dependen de esta ayuda de supervivencia», dijo.
Rick Scott presiona para endurecer las sanciones
Si bien la comunidad cubana responde a la detención de transferencias de dinero, el senador republicano de Florida, Rick Scott, ha aumentado su presión, por lo que las sanciones económicas y las restricciones de viaje son aún más difíciles.
«Necesitamos continuar tomando medidas vigorosas contra el régimen cubano para evitar que las personas continúen operando», dice Scott en un comunicado.
Su iniciativa busca restringir aún más los viajes a la isla y limitar cualquier forma de financiación que pueda ser beneficiosa para el gobierno cubano. De esta manera, insistió en que cualquier flexibilidad de las sanciones solo serviría para fortalecer la dictadura cubana y le pidió a la administración Joe Biden que mantuviera una posición firme contra el régimen de Canal Miguel Diaz.
«Si realmente queremos ver un cambio en Cuba, tenemos que mantener y fortalecer las sanciones», enfatizó Scott.
Incertidumbre y resistencia en la comunidad cubana
A pesar de las restricciones, muchos cubanos en el exilio dicen que encontrarán una manera de continuar ayudando a sus familiares. «Los cubanos siempre están buscando otras formas», dijo Ramon Sol Sánchez. «A veces, las sanciones como estas finalmente generan nuevas alternativas para enviar dinero, y el régimen mismo encuentra formas de continuar tomando recursos a través de terceros países como México, Canadá y Panamá», dijo el activista.
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