Jesús Atado a la Columna: Un Recorrido por las Calles de Ocumare del Tuy

La venerada imagen de Jesús Atado a la Columna, con una historia que se remonta entre 90 y 100 años, recorrió las avenidas y calles de Ocumare del Tuy, municipio Tomás Lander del estado Miranda este lunes. Esta efigie, que simboliza la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, movilizó a sus devotos en el inicio de las celebraciones de la Semana Santa, evocando un profundo fervor y un sentido de comunidad que ha perdurado a lo largo de generaciones.

La jornada comenzó a las 7:00 am cuando la imagen partió de la capilla Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el sector Aponte de Pampero. Este recorrido de 4.9 kilómetros culminaría en la Basílica Nuestra Señora de Coromoto, donde se llevaría a cabo una misa a las 5 pm. La comunidad ocumareña se volcó a las calles, acompañando este acto de profunda religiosidad, testimoniando una tradición que, aunque documentada desde 1949, muchos creen que podría tener raíces centenarias.

En este contexto, Tito Armando Pérez, profesor y fiel participante de estas tradiciones desde su infancia, compartió su emoción. Resaltó que este año había algo novedoso: la imagen partió desde la capilla en Pampero, un cambio que revitalizó la festividad. «Después de la misa, se realiza la procesión por las calles del centro de Ocumare con los devotos y portadores», explicó. La peregrinación, según Pérez, tiene un significado profundo: es una búsqueda de perdón y misericordia divina, un acto de humildad en el que los fieles piden la clemencia del Señor por sus pecados y los del mundo.

La imagen de Jesús Atado a la Columna, de aproximadamente un metro y medio de altura y vestida por el creyente Bernardo Sequera, fue llevada en hombros por devotos cargadores que cumplieron su promesa con fervor. Durante el trayecto, elevaron oraciones, rezaron el Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia, ofreciendo plegarias y actos de reparación en este día de reflexión.

Al llegar a la Basílica, se ofició una eucaristía, un momento de encuentro espiritual para la comunidad. Posteriormente, la venerada imagen salió nuevamente en procesión, acompañada de la Santa Cruz, recorriendo las principales calles del centro de Ocumare y sumando a su paso a un número aún mayor de devotos. Un gesto significativo fue llevar la imagen a las sedes policiales, donde fue contemplada por personas privadas de libertad, llevando un mensaje de esperanza y fe a quienes más lo necesitan.

Juan Carlos Machillanda, responsable de la imagen durante los últimos 22 años, compartió la historia de su custodia, que ha pasado por diversas manos a lo largo del tiempo, destacando a figuras como el señor Pedro Izquierdo y la señora Beatriz Hernández de Velluci en su preservación. «Estoy muy agradecido con todos los que me han apoyado. Es una tradición muy arraigada en nuestra comunidad», afirmó, resaltando la labor de los cargadores, cuyo esfuerzo y devoción son fundamentales para el desarrollo de la procesión.

Machillanda también extendió su gratitud a la alcaldesa Dayana Báez por su colaboración en las actividades relacionadas con la imagen y a todos sus colaboradores, cuyo esfuerzo anual asegura la continuidad de esta significativa tradición. «Agradezco especialmente a los cargadores y a la alcaldesa por todo su apoyo. Sin ellos, esta tradición no sería posible», manifestó. La seguridad durante la procesión fue resguardada por funcionarios policiales y de Protección Civil, garantizando un ambiente de tranquilidad y respeto en este evento tan significativo para la comunidad.

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