producción de café en Venezuela

La producción de café en Venezuela crece cerca del 10 % en 2026 e impulsa las exportaciones

(Imagen referencial, no real)

El café vuelve a ocupar un lugar destacado en la conversación económica de Venezuela. La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, informó que la producción cafetalera forma parte del crecimiento económico nacional registrado este año, con un incremento cercano al 10 % durante 2026 respecto al período anterior.

El anuncio se produjo durante una visita a Deonicio Roaster, una empresa privada del estado Miranda especializada en el diseño y la fabricación de torrefactoras, la maquinaria utilizada para el tostado industrial del café. El recorrido sirvió como escenario para repasar el desempeño reciente de un sector que atraviesa un proceso de recuperación tras años de contracción.

Las exportaciones de café repuntan con fuerza

Uno de los datos más destacados que ofreció la mandataria tiene que ver con el comercio exterior del grano. Según explicó, las exportaciones de café venezolano hacia distintos mercados del mundo crecieron un 186 % durante 2025, una cifra que refleja el interés que despierta el producto más allá de las fronteras del país.

Rodríguez subrayó además que el café venezolano posee características propias de calidad y sabor que lo distinguen frente a la oferta de otros países productores, un argumento que suele utilizarse para justificar su potencial como producto de exportación con valor agregado, más allá de la venta del grano sin procesar.

Una industria que apuesta por la fabricación nacional

Más allá de las cifras de producción, la visita a Deonicio Roaster puso el foco en otro aspecto del sector: la fabricación local de la maquinaria necesaria para procesar el café. Se trata de una empresa de carácter familiar dedicada por completo al diseño y la manufactura de torrefactoras, equipos clave para transformar el grano verde en el café tostado que llega finalmente al consumidor.

De acuerdo con lo señalado durante el recorrido, todos los instrumentos y maquinarias que produce la compañía se fabrican dentro del país, lo que la sitúa como un ejemplo de sustitución de importaciones en un rubro tradicionalmente dependiente de tecnología extranjera. Para el Ejecutivo, este tipo de iniciativas ilustra cómo la creatividad y el talento local pueden traducirse en desarrollo productivo dentro de la cadena del café, desde el cultivo hasta el procesamiento industrial.

La mandataria enmarcó este caso dentro de una visión más amplia de crecimiento económico, en la que distintos sectores productivos —incluida la manufactura de maquinaria agroindustrial— contribuyen a un mismo objetivo de bienestar para la población.

El café, un rubro con historia y potencial en Venezuela

El café tiene una larga tradición en la economía venezolana. Antes de que el petróleo se convirtiera en el eje central de las exportaciones del país a mediados del siglo XX, el grano fue durante décadas uno de los principales productos de intercambio con el exterior. Regiones como los Andes, la sierra de Falcón o el oriente del país siguen siendo hoy zonas de cultivo tradicional, con variedades reconocidas por caficultores y catadores.

En los últimos años, distintos actores del sector —desde pequeños productores hasta empresas de procesamiento como Deonicio Roaster— han impulsado esfuerzos para modernizar la cadena productiva, mejorar los estándares de calidad y abrir espacio en mercados internacionales cada vez más exigentes en materia de trazabilidad y sabor.

Lo que representa este crecimiento para la economía nacional

El repunte cercano al 10 % en la producción cafetalera se suma a un discurso oficial que ha insistido en los últimos meses en señales de recuperación de distintos sectores productivos del país. Para el Gobierno, el café funciona como un ejemplo visible de esa tendencia: combina generación de empleo en zonas rurales, ingresos por exportación y desarrollo de industria conexa, como la fabricación de maquinaria especializada.

Queda por verse si este ritmo de crecimiento se sostiene en los próximos meses y si el incremento en las exportaciones reportado para 2025 logra consolidarse como una tendencia de mediano plazo, en un contexto económico que sigue siendo objeto de seguimiento tanto dentro como fuera de Venezuela.

Por ahora, el caso de Deonicio Roaster se perfila como una muestra concreta de cómo la industria local intenta articular producción agrícola y manufactura nacional en torno a uno de los productos con mayor arraigo histórico en el país.

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