**Hungría cierra las urnas con una participación histórica en las elecciones**
El pasado domingo, Hungría cerró sus colegios electorales con un notable nivel de participación, alcanzando un 77,8% de votantes antes de las 18:30, en comparación con el 67,8% de las elecciones de hace cuatro años. Los ciudadanos se pronunciaron sobre si otorgar a Viktor Orbán, un ícono del populismo de derecha a nivel mundial, un quinto mandato consecutivo, o si optar por el cambio de régimen con el candidato conservador Péter Magyar al frente.
Magyar, un abogado de 45 años y exmiembro del partido gobernante Fidesz, llegó a su colegio electoral en Budapest a las 8:25 de la mañana, rodeado de una multitud de periodistas. Tras emitir su voto, declaró: «Nadie debe tener miedo, hoy habrá un cambio de sistema en Hungría. Millones de húngaros harán historia. No hay de quién tener miedo».
En un claro ataque a Orbán, Magyar afirmó que «el Estado mafioso ya no tiene poder sobre ningún ciudadano húngaro», haciendo referencia a los años de gobierno de Orbán, quien ha estado al mando desde 2010 y ha utilizado su mayoría absoluta para reformar la Constitución y la ley electoral a su favor. Aunque las encuestas favorecen a Magyar, el sistema electoral húngaro, que ha sido modificado en múltiples ocasiones desde 2011, podría permitir que Orbán mantenga una mayoría en el parlamento.
El propio Orbán, de 62 años, reconoció tras votar que, en caso de una «enorme victoria» de Magyar, podría renunciar a la presidencia del Fidesz, el partido que cofundó en 1988. Sin embargo, cuando se le preguntó si estas serían sus últimas elecciones en caso de una derrota, respondió: «De ninguna manera, soy un hombre joven, éstas no serán mis últimas elecciones».
**Protestas y tensiones electorales**
Activistas del movimiento cívico AHang (La Voz) esperaban a Orbán con un cartel que hacía alusión a sus vínculos con Rusia, mostrando una tarjeta de embarque para un vuelo Budapest-Moscú. Las elecciones han atraído la atención de seguidores y críticos de Orbán, incluidos líderes de la ultraderecha europea y figuras internacionales como Donald Trump y Vladimir Putin, quienes han expresado su apoyo al primer ministro.
En total, 7,5 millones de votantes, incluidos más de 500,000 en el extranjero, eligieron entre cinco partidos en un sistema electoral que favorece al Fidesz. Las proyecciones de algunos institutos sugieren una victoria del partido Tisza, liderado por Magyar, pero otros organismos cercanos al poder pronostican una victoria para la coalición Fidesz-KDNP de Orbán.
A pesar del respaldo de Trump, se ha notado nerviosismo en el entorno de Fidesz, especialmente con la caída de la popularidad de Orbán junto con la economía. El primer ministro húngaro ha prometido continuar su lucha contra organizaciones civiles y opositores, lo que algunos analistas interpretan como un posible giro hacia el autoritarismo en caso de una nueva victoria.
**La visión de Magyar y la preocupación por la integridad electoral**
Péter Magyar ha estado recorriendo el país desde febrero, prometiendo mejorar los servicios públicos, combatir la corrupción y reafirmar la lealtad de Hungría a la Unión Europea. Después de votar, afirmó que los húngaros «harán historia» al elegir «entre el Este y el Oeste».
Sin embargo, la oposición teme que Orbán no acepte un resultado adverso. Han surgido acusaciones de injerencia rusa y compra de votos por parte del Fidesz, mientras que Orbán acusa a Tisza de conspirar con servicios de inteligencia extranjeros para manipular los resultados. La tensión en el ambiente electoral es palpable, y el desenlace de estas elecciones podría marcar un punto de inflexión en la política húngara.
