**Fecha: 14 de abril de 2026 – 22:01**
**Actualización: 14 de abril de 2026 – 22:08**
**Fuente: loshechosempresariales.org**
Los gobiernos de Israel y Líbano se reunieron este martes en Estados Unidos para llevar a cabo un primer encuentro que, aunque no produjo grandes anuncios, sí resultó en el compromiso de volver a reunirse para lo que el Departamento de Estado estadounidense ha denominado «negociaciones directas», en una fecha y lugar que aún están por determinar. Este encuentro se produce en un contexto de creciente tensión entre Israel y la milicia chií Hizbulá, exacerbada por los recientes bombardeos en Irán, que han reavivado un conflicto que se había mantenido bajo un frágil alto el fuego. No se habían visto representaciones de tan alto nivel entre ambos países desde 1993, y esta vez estuvieron presentes sus embajadores en Estados Unidos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, actuó como anfitrión, y en su primera intervención ante el embajador israelí, Yechiel Leiter, y la representante libanesa, Nada Hamadeh Moawad, enfatizó que estaban ante una «oportunidad histórica». Sin embargo, Rubio advirtió que el conflicto es «complejo» y que no se deben esperar soluciones rápidas. A pesar de ello, sugirió que este diálogo podría sentar las bases para negociaciones más profundas y su oficina destacó que las conversaciones fueron «productivas». Este es un primer obstáculo superado en un contexto de esfuerzos diplomáticos que se desarrollan paralelamente a las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Pakistán.
**Líneas rojas de las partes**
Según un comunicado del Departamento de Estado, Israel ha expresado su disposición a colaborar con el Gobierno libanés y a iniciar «negociaciones directas» para abordar todos los temas pendientes y alcanzar una paz duradera que fomente la seguridad y estabilidad en la región. También instó a «desarmar a todos los grupos terroristas no estatales y desmantelar la infraestructura terrorista en Líbano», refiriéndose claramente a Hizbulá.
Aunque la milicia no participó directamente en la reunión, su presencia se sintió. Hizbulá ya había manifestado su descontento con la mera idea de diálogo diplomático, acusando al Gobierno libanés de ceder ante las presiones externas. Justo durante la reunión en Washington, Hizbulá reivindicó nuevos ataques contra Israel, aunque sin causar daños significativos.
El embajador israelí celebró que el Gobierno libanés no cayera en las amenazas de Hizbulá, a la que considera «más débil que nunca», y abogó por una colaboración para erradicar a este grupo «maligno», argumentando que es Hizbulá quien atenta contra civiles, en respuesta a las críticas sobre los bombardeos israelíes en Líbano.
**Esperanzas de cambio**
El presidente libanés, Joseph Aoun, expresó su deseo de que la reunión marque «el principio del fin del sufrimiento» de la población, especialmente de aquellos que residen en zonas cercanas a la frontera con Israel, muchos de los cuales han tenido que desplazarse. El conflicto ha dejado ya más de un millón de desplazados y más de 2,100 muertos, según el último balance del Ministerio de Sanidad.
En Washington, Líbano reiteró la necesidad urgente de implementar completamente el cese de hostilidades anunciado en noviembre de 2024, al tiempo que reclamó «los principios de integridad territorial y plena soberanía». El Ejército israelí continúa con su despliegue en el sur de Líbano y no descarta realizar nuevos bombardeos, incluyendo sobre Beirut, tal como ha ocurrido recientemente.
La embajadora libanesa, Nada Hamadeh Moawad, confirmó su solicitud de alto el fuego en un comunicado a Reuters, describiendo las conversaciones como «constructivas». Estados Unidos, por su parte, parece satisfecho y busca mantener su influencia en este proceso. Si las negociaciones pueden «desbloquear la asistencia para la reconstrucción y la recuperación económica de Líbano y expandir oportunidades de inversión para ambos países», Washington desea estar presente, tal como se indicó en el comunicado de la oficina de Rubio. «Cualquier acuerdo para el cese de hostilidades debe lograrse entre los dos gobiernos, con mediación de Estados Unidos, y no a través de otros canales».
