LARA PRIETO (ENVIADA ESPECIAL A BIELORRUSIA)
Mikalai Statkévich fue liberado de la prisión bielorrusa donde cumplía una condena de 14 años, pero no fue una decisión que tomara él mismo. Acusado de organizar las masivas protestas de 2020 que demandaban la renuncia del presidente Alexander Lukashenko, ha estado en prisión por más de cinco años en condiciones extremadamente duras. Su nombre fue incluido en una lista de 52 prisioneros que iban a ser liberados en un acuerdo mediado por Estados Unidos. Sin embargo, Mikalai tomó la drástica decisión de no abandonar Bielorrusia.
Su esposa, Marina Adamóvich, relata que, justo antes de cruzar la frontera hacia Lituania, Mikalai se bajó del autobús donde lo transportaban. «A un metro de la barrera, Mikalai pateó la puerta y se bajó. Se quedó a uno o dos metros de la frontera bielorrusa», cuenta Marina en una entrevista con RTVE. Ella se enteró de su decisión de regresar mientras él estaba en una zona neutral entre Bielorrusia y Europa, donde permaneció durante horas. Marina pudo comunicarse con él gracias a un teléfono que le hicieron llegar, pero no intentó convencerlo de irse. “Él me dijo que no permitiría que lo deportaran y que regresaba”, recuerda, visiblemente emocionada, tras tres años sin poder hablar con su marido.
Las condiciones en las que Mikalai ha estado detenido son estremecedoras. Ha pasado la mitad de su tiempo en celdas de castigo y su salud ha sufrido gravemente, padeciendo arritmia, bronquitis crónica, y un infarto. A pesar de todo, su determinación de luchar por la libertad de Bielorrusia sigue intacta. “Haremos libre a este país”, es una de sus frases más memorables, que retoma Marina al recordar su liberación en 2015, cuando fue recibido por cientos de personas en la estación del Este de Minsk.
Tras su decisión de no cruzar la frontera, fue llevado nuevamente a territorio bielorruso por agentes encapuchados. Su paradero actual es desconocido, y Marina ha denunciado su desaparición, esperando una respuesta oficial en dos semanas.
Por su parte, Alexander Lukashenko ha confirmado que Statkévich está de vuelta en Bielorrusia, añadiendo que, al ser cuestionado sobre su deseo de regresar a su país, Mikalai respondió que “irá a la cárcel”. Este comentario del presidente bielorruso no deja lugar a dudas sobre las intenciones del régimen respecto a los opositores. “En el momento de su liberación, Statkévich ya estaba llegando al final de su vida”, afirmó Lukashenko, sugiriendo que su salud podría deteriorarse aún más en prisión.
En una situación similar, María Koléshikova, otra de las líderes de las protestas de 2020, rompió su pasaporte para evitar ser deportada y ahora cumple una condena de 11 años por «conspiración para tomar el poder». Su nombre nunca ha figurado en las listas de prisioneros indultados por supuestos delitos de extremismo.
La reciente ola de liberaciones de prisioneros en Bielorrusia ha coincidido con un acercamiento diplomático entre Washington y Minsk, especialmente tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. Este verano, Lukashenko tuvo su primera conversación prolongada con un líder estadounidense en casi tres décadas. En el transcurso del año, funcionarios de la administración estadounidense han visitado Bielorrusia en varias ocasiones, siendo la más reciente antes de la liberación del grupo de prisioneros. Durante esos encuentros, se intercambiaron regalos y mensajes de apoyo entre ambos países, destacando la esperanza de un progreso hacia objetivos comunes.
