Minería a cielo abierto en El Paso, Cesar, causa estragos ambientales

El auge de la minería se hizo presente en el centro occidente del departamento del Cesar alrededor del año 2000, impulsado por la llegada de multinacionales que prometían empleos y un mejoramiento en la calidad de vida de la población. Sin embargo, los habitantes del corregimiento de La Loma pronto comenzaron a experimentar un cambio drástico en su realidad, convirtiendo lo que se esperaba en una oportunidad en una auténtica pesadilla.

La llegada de personas en busca de trabajo generó un crecimiento desmedido en la comunidad, lo que llevó a una urbanización desorganizada en zonas de alto riesgo. Para el año 2004, La Loma ya enfrentaba serias dificultades: escasez de agua potable, desviaciones de ríos por parte de las empresas mineras y un aumento en la contaminación ambiental debido a la explotación de carbón. Rafael Ureche Beleño, un líder comunitario, afirmó que la extracción de carbón en La Loma de Potrerillo ha dejado de estar regulada, afectando gravemente a la comunidad.

“En El Paso, tenemos la empresa CNR que ha ignorado las necesidades de las comunidades. Hay casas agrietadas y un sector donde la minería ha secado los pozos de agua, dejando a parcelas enteras sin acceso al vital líquido desde 2017”, explicó Ureche Beleño. Lo que se pensó como una solución a las carencias regionales se transformó en un grave problema ambiental. De hecho, el departamento del Cesar cuenta con 16 estaciones de monitoreo de calidad de aire, y la más contaminada está en El Paso, específicamente en La Loma.

La actividad minera continúa en el Cesar, y en La Loma, muchas familias se encuentran al borde de perder sus hogares debido al deterioro causado por las explosiones de las empresas. Lidys Infante, vecina del barrio Cañaguate, alertó que ninguna compañía ha asumido la responsabilidad por los daños a cientos de viviendas que han sufrido fracturas por las detonaciones.

“Las empresas tienen horarios específicos para las explosiones; antes las realizaban a las doce del día, pero ahora lo han cambiado a la una de la tarde. La invasividad de la extracción de carbón ha hecho que las minas sean nuestras peores vecinas, y cada explosión daña aún más nuestras casas”, mencionó Infante.

Actualmente, los habitantes de La Loma anhelan que las autoridades ambientales intervengan, obligando a las empresas a cumplir con las normativas legales que regulan la minería. Desean que se acabe con la difícil situación que ha dejado la bonanza del carbón, que comenzó como un sueño de desarrollo y se ha transformado en una pesadilla para cientos de familias. Con la llegada del 22 de julio, Día Mundial contra la Minería a Cielo Abierto, se hace más urgente buscar alternativas económicas que preserven el medio ambiente y ayuden a los pobladores a recuperar sus territorios afectados por lo que se creyó que sería el progreso del país: la minería.

Deja un comentario