El reciente desbloqueo de fondos de Venezuela por parte del gobierno de EE.UU. permite que Nicolás Maduro contrate defensores privados, entre ellos el reconocido abogado Barry Pollack, quien ha representado a figuras polémicas como Julian Assange y Paul Manafort. Esta decisión marca un cambio significativo en el caso legal del exmandatario venezolano, quien enfrenta serias acusaciones de narcoterrorismo y otros delitos.
Pollack, un abogado con más de 30 años de experiencia, es socio del bufete Harris St Laurent y ha sido descrito como uno de los principales litigantes en EE.UU. Su carrera incluye representar a ejecutivos y funcionarios en casos de alto perfil, y ha logrado resultados notables, como la liberación de Assange tras un acuerdo de culpabilidad y la absolución de su cliente Krautz en el escándalo de Enron.
La controversia sobre el pago de la defensa de Maduro surgió tras su captura el 3 de enero en Caracas, donde fue trasladado a una prisión en Nueva York. Pollack argumentó que, como jefe de Estado, Maduro tiene derecho a que sus gastos legales sean cubiertos por el gobierno venezolano. Sin embargo, el Departamento del Tesoro había bloqueado inicialmente los fondos, alegando que las sanciones prohibían tales transacciones.
Durante audiencias, el juez Alvin Hellerstein cuestionó la postura del gobierno de EE.UU. y sugirió que el derecho a una defensa adecuada debería prevalecer, especialmente dado el cambio en las relaciones entre EE.UU. y Venezuela. Finalmente, se confirmó que el Tesoro permitirá el uso de fondos venezolanos para la defensa de Maduro bajo ciertas condiciones, lo que implica un cambio significativo en la dinámica de este caso legal y su contexto político.
