En su más reciente discurso televisado, el presidente Gustavo Petro defendió la política antidrogas de su gobierno, argumentando que la supuesta expansión de los cultivos de coca en Colombia se debe a un error en la metodología utilizada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Según Petro, el informe que fundamentó la descertificación internacional del país incluyó hectáreas que ya habían sido abandonadas o erradicadas, lo que distorsionó las cifras. «El mapa muestra los cultivos de coca del año 2023. Al sumar todas las áreas, se llega a un total de 256 mil hectáreas de cultivos de hoja de coca. Sin embargo, no todas las áreas son iguales, y ahí radica el problema», explicó el presidente, señalando que el estudio no diferenciaba entre territorios productivos, intermitentes y abandonados.
Durante su intervención, el mandatario destacó que el Gobierno colombiano posee información precisa sobre la permanencia de los cultivos, obtenida a través de registros satelitales y verificaciones en el terreno. «Ahí estuvo la trampa —dijo—. Sumaron los verdes, los que ya estaban abandonados, y así inflaron la cifra total». El mapa presentado por el Gobierno clasifica las zonas de cultivo en cuatro categorías: permanentes, intermitentes, nuevas y abandonadas. Las áreas permanentes, que han tenido presencia continua durante la última década, representan casi el 90 % del total nacional y se localizan principalmente en Nariño, Putumayo y Norte de Santander.
En contraste con la percepción internacional, el presidente argumentó que los cultivos no han aumentado, sino que han detenido su crecimiento. «Nos desertificaron con los mejores resultados del mundo. Si somos el gobierno que más ha incautado cocaína en la historia, ¿cómo pueden afirmar que Colombia ha fracasado?», cuestionó. Además, mencionó que en 2021 los cultivos crecieron un 43 %, mientras que las incautaciones aumentaron un 32 %. Para 2023, el crecimiento de cultivos se redujo al 9,8 %, y para 2024 se proyecta un aumento de solo tres puntos, en contraste con un incremento del 19 % en las incautaciones.
El presidente también informó que, durante su administración, se han incautado más de 707 mil kilos de cocaína, 66 mil kilos de pasta base, y se han destruido más de 4,800 laboratorios, así como se han neutralizado 17,000 infraestructuras del narcotráfico y se han capturado a más de 14,000 miembros de organizaciones criminales.
En cuanto a la dinámica del narcotráfico, Petro mencionó que los controles en los puertos colombianos han cambiado la ruta del tráfico internacional. «La cocaína que sale del litoral Pacífico ya no lo hace tanto por Buenaventura ni Tumaco. Hemos logrado controlar los puertos y reducir el contrabando. Ahora se está desplazando hacia Ecuador», explicó. También desmintió la idea de que el tráfico se concentre en Venezuela, afirmando que solo entre el 4 y el 5 por ciento de la cocaína colombiana pasa por ese país hacia Estados Unidos.
El mandatario subrayó la necesidad de cooperación regional para enfrentar el narcotráfico. «Si queremos atacar el enclave del Catatumbo, además de sustituir cultivos, debemos conectar esa región con el resto del país. La carretera al río Magdalena es fundamental. La violencia no se combate solo con fusiles. Es necesario integrar las fuerzas militares y policiales de Venezuela, Ecuador, Guyana, Perú, Bolivia y toda la Amazonía para implementar una política eficaz a nivel continental», comentó.
Por último, el 6 de octubre, la UNODC admitió públicamente que su medición presentaba limitaciones metodológicas tras aplicar el mismo modelo estadístico durante 25 años. El organismo anunció que colaborará con el Gobierno colombiano en la revisión de las categorías de permanencia y abandono. Para Petro, este reconocimiento valida las denuncias de Colombia. «Toda la descertificación se basó en este hecho», escribió en su cuenta de X.
La lucha contra las drogas en Colombia, según el presidente, debe ser coherente con la historia del país. Las víctimas de una guerra perdida son miles, mientras los países consumidores continúan demandando el producto. La estrategia integral que pone el foco en las regiones productoras empobrecidas promete resultados significativos, como lo expresó Petro: «sin usar ni un misil».
