El papa León XIV llevó a cabo este domingo la canonización de José Gregorio Hernández, conocido como el “médico de los pobres” de Venezuela, ante miles de personas. Este evento representa el primer santo del país sudamericano y ofrece una razón para celebrar en medio de su prolongada crisis económica y las crecientes tensiones con Estados Unidos. Hernández, quien es venerado por su dedicación a los más necesitados, fue canonizado junto a la madre Carmen Rendiles Martínez, fundadora de una orden religiosa venezolana, en una misa celebrada en la plaza de San Pedro. León la describió como una “gran celebración de santidad”.
La plaza estuvo repleta de venezolanos que ondearon banderas nacionales, mientras que aquellos que no pudieron viajar a Roma se reunieron en Caracas, frente a la iglesia Nuestra Señora de La Candelaria, donde se encuentra una estatua de Hernández. La misa, que reunió a alrededor de 70,000 personas según el Vaticano, también consagró a Peter To Rot, un laico de Papúa Nueva Guinea, como santo, sumando un total de siete canonizaciones en esta ceremonia.
La decisión de canonizar a Hernández fue aprobada por el papa Francisco desde su habitación en el hospital el 24 de febrero, eludiendo el proceso habitual de confirmación de milagros debido a su amplia veneración entre los fieles. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, expresó su agradecimiento a Francisco y pidió oraciones por el nuevo santo y por el papa.
Hernández, un médico apreciado que se negó a cobrar a los pobres, se convirtió en un símbolo religioso tras su muerte en 1919, cuando fue atropellado mientras llevaba medicinas a una anciana. Su imagen es común en el arte callejero, hospitales y altares en los hogares venezolanos.
La canonización de Hernández es especialmente significativa en el contexto actual de Venezuela, que enfrenta una crisis económica severa y tensiones internacionales. La reciente victoria de la líder opositora María Corina Machado en el Nobel de la Paz y las acciones militares de Estados Unidos en el país han añadido un matiz complicado a la situación. Durante la última década, la economía venezolana ha sufrido gravemente, exacerbada por sanciones que han llevado a millones a emigrar. El gobierno de Maduro, a pesar de ser cuestionado por su legitimidad, ha enfrentado el desafío de recortar subsidios, afectando a una gran parte de la población que vive en condiciones de pobreza.
