**De los rituales indígenas al laboratorio: La jurema preta como potencial tratamiento para la depresión en Brasil**
En Brasil, la jurema preta, una planta que contiene un potente psicodélico, está emergiendo como una opción prometedora para tratar la depresión. Esta planta, también conocida como mimosa tenuiflora, se encuentra fácilmente en los puestos callejeros de hierbas medicinales que pueblan el vasto país latinoamericano. Sus raíces son ricas en Dimetiltriptamina (DMT), una sustancia que ha sido objeto de investigación en países como China, Corea del Sur, Estados Unidos, Finlandia y el Reino Unido, donde se ha señalado su potencial para aliviar los síntomas de la depresión. Aunque tanto científicos como usuarios en Brasil respaldan su eficacia, existen advertencias sobre la idea de que «no es una cura mágica».
Guaracy Carvajal, un programador de software de 31 años que ha luchado contra la depresión crónica desde su adolescencia, comparte su experiencia. En 2016, extrajo DMT en su hogar a partir de raíces compradas en un mercado callejero en Brasilia. Siguiendo instrucciones en línea, transformó la cáscara marrón de la planta en cristales que luego fumó. «Parece que hubieras resuelto alguna cosa de tu vida», describe Carvajal, quien ha probado diversos tratamientos para su condición.
**Investigación científica en Natal**
A 1.700 kilómetros de Brasilia, en Natal, el físico Draulio Araujo está a la vanguardia de la investigación sobre DMT. Trabajando en el Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, Araujo y su equipo han estado administrando DMT a 14 personas diagnosticadas con depresión durante un periodo de seis meses. Los participantes inhalaron DMT vaporizado bajo supervisión médica, y Araujo reporta que «la respuesta es rápida», con mejoras notables en los síntomas de depresión al día siguiente de la intervención. Estos hallazgos fueron publicados en la revista Nature en abril, y un estudio posterior en la revista Psychedelic Medicine mostró resultados igualmente alentadores.
**Perspectivas cambiantes**
Araujo explica que las sustancias psicodélicas como el DMT pueden ayudar a las personas a «cambiar la perspectiva con la que observan ciertos problemas». Carvajal está de acuerdo, señalando que su experiencia le permitió cuestionarse aspectos de su vida cotidiana. Sin embargo, también ha dejado de usar la planta.
En Brasil, no existe una prohibición sobre el cultivo o la posesión de jurema, aunque el consumo de DMT está restringido, salvo en contextos religiosos y científicos. Araujo enfatiza que «no es una cura mágica» y que «los psicodélicos no son para todos». En su investigación, se combina la administración de DMT con terapia psicológica, y muchos pacientes continúan con tratamientos farmacológicos convencionales. La neurocientífica Fernanda Palhano-Fontes, también del Instituto del Cerebro, añade que «hay pacientes que mejoran significativamente, mientras que otros no ven cambios».
**Rituales y espiritualidad**
El uso de DMT en Brasil tiene profundas raíces en la tradición cultural y religiosa. Durante los rituales, las raíces de jurema se combinan con otras plantas para crear una especie de vino que se utiliza en ceremonias que incluyen danzas y tambores. Joyce Souza, una joven que asistió a una ceremonia en Planaltina, describe su experiencia: «No es ninguna alucinación. Mis canales espirituales quedan más accesibles, consigo tener una comunicación mejor conmigo misma».
Araujo, por su parte, espera ampliar sus investigaciones sobre DMT a un centenar de pacientes, anticipando que en cinco años se podría tener una «imagen clara de cuándo esta sustancia llegará a un escenario clínico real».
