Un recluso condenado por delitos cibernéticos logró infiltrarse en el sistema carcelario de Rumania al descubrir una vulnerabilidad en la seguridad. Las autoridades se percataron a tiempo de lo que sucedía y desmantelaron el plan del individuo.
El protagonista de esta historia es Cristic Nicu Aurel Z, un prisionero de 29 años que cumple casi diez años de cárcel en la Penitenciaría de Târgu Jiu por llevar a cabo fraudes financieros. Se sospecha que está vinculado a una cibermafia italiana.
Durante su internamiento en el Hospital Dej en 2022, logró obtener las credenciales de un supervisor de turno. Con esta información, accedió al sistema a través de un quiosco de información disponible para los reclusos, donde pueden consultar su situación legal y financiera.
Su primera acción fue realizar compras en línea sin que se descontaran de su cuenta personal, acumulando gastos de más de 2,000 dólares en un mes. Posteriormente, comenzó a manipular los registros penitenciarios, aumentando el tiempo de servicio que realmente cumplía.
En total, se estima que estuvo conectado de manera ilegal por aproximadamente 300 horas durante un periodo de tres meses. Además, amplió sus actividades fraudulentas a 15 otros reclusos, reduciendo sus condenas, otorgando días adicionales de apelación y facilitando visitas íntimas no justificadas, así como insertando cantidades ficticias en sus cuentas.
El ‘hacker’ también habría tenido acceso a información sensible, incluyendo planes de seguridad y grabaciones de operaciones de unidades especiales. Según el Sindicato Nacional de Policías Penitenciarios, su intención era clonar por completo el sistema informático de las cárceles, según reporta Euronews.
