Cada vez es más claro que la salud humana y el estado del planeta están íntimamente relacionados. La calidad del aire que respiramos, el agua que consumimos y los suelos que producen nuestros alimentos son fundamentales para nuestra calidad de vida. En este contexto, la salud ambiental se convierte en un tema crucial que actualmente enfrenta serias amenazas, pero también presenta una gran oportunidad para construir un futuro sostenible para las generaciones actuales y venideras.
Andrés Cuéllar Chacón, experto ambiental de Parques Nacionales Naturales de Colombia, señala que el deterioro de los ecosistemas está estrechamente ligado a las actividades humanas, especialmente a las industriales. “La emisión de gases de efecto invernadero, principalmente por la quema de combustibles fósiles, es uno de los principales factores que contribuyen a la pérdida de biodiversidad y al deterioro del patrimonio natural y cultural de la humanidad.”
Cuéllar Chacón advierte que estas emisiones están acelerando el cambio climático y provocando consecuencias visibles, como eventos extremos más frecuentes: sequías prolongadas, inviernos severos, erosión costera, escasez de alimentos y migraciones forzadas por el clima. “Estamos experimentando fenómenos como La Niña y El Niño de forma recurrente. Ya no son eventos que ocurren cada cinco años, sino que pueden suceder anualmente, o incluso más de una vez al año. El aumento del nivel del mar y los fenómenos climáticos extremos son prueba de que el equilibrio del planeta se ha roto.”
Ante esta situación, es esencial que las soluciones sean tanto estructurales como inmediatas. Cuéllar destaca la importancia de las áreas protegidas y las soluciones basadas en la naturaleza como herramientas clave para mitigar el cambio climático. “Los manglares, las zonas oceánicas y los parques naturales capturan carbono, producen oxígeno y generan bienestar. Son espacios estratégicos para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.”
La salud ambiental no es un concepto aislado; es la base que sustenta cualquier esfuerzo de desarrollo social y económico. Sin un ambiente saludable, no se puede hablar de progreso ni de equidad. Por esta razón, el Día Mundial de la Salud Ambiental se presenta como una oportunidad para replantear nuestras prioridades como sociedad y actuar de manera más responsable con nuestro entorno.
Cuéllar menciona avances como el Protocolo de Montreal, que ha sido fundamental en la reducción de gases que dañan la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos (CFC) utilizados en la refrigeración. “Aunque el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida sigue siendo grande, las medidas adoptadas han demostrado que es posible revertir daños cuando existe voluntad política y cooperación global.”
El experto también hace un llamado a la acción en la vida cotidiana. Desde elegir productos con sellos ecológicos hasta reducir la huella de carbono, cada decisión cuenta. “Vivimos en un ecosistema cerrado. Lo que hacemos en Tumaco, Bogotá, París o Montreal tiene un impacto en todo el planeta. Este es nuestro único hogar, y lo necesitamos para sobrevivir.”
En última instancia, la naturaleza perdurará con o sin la humanidad. Lo que está en juego es nuestra continuidad como especie y la posibilidad de vivir dignamente. “La naturaleza no necesita a los humanos. Los humanos necesitamos la naturaleza. Por eso, el llamado es claro: esforcémonos al máximo, aquí y ahora”, concluyó Andrés Cuéllar.
**Importancia de la salud ambiental:**
– Reduce enfermedades asociadas a la contaminación.
– Asegura agua, aire y alimentos saludables.
– Protege la biodiversidad, que es la base de los servicios ecosistémicos.
– Contribuye al desarrollo sostenible con justicia social y equidad.
– Mitiga los efectos del cambio climático, cada vez más severos.
**Datos clave sobre la salud ambiental:**
– El 23% de las muertes a nivel mundial están vinculadas a factores ambientales, según la OMS.
– La contaminación del aire provoca aproximadamente 7 millones de muertes prematuras anualmente.
– El cambio climático afecta a todas las regiones del planeta, aumentando la frecuencia de eventos extremos como sequías e inundaciones.
– Las áreas protegidas son cruciales para la captura de carbono, la regulación del clima y la conservación de la biodiversidad.
– La capa de ozono muestra signos de recuperación gracias al Protocolo de Montreal desde 1987.
– Más de 100 millones de personas podrían caer en pobreza extrema para 2030 si no se toman medidas contra el cambio climático.
– El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 13 demanda acciones urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
– Las soluciones basadas en la naturaleza, como manglares y bosques tropicales, pueden proporcionar hasta el 30% de la mitigación necesaria para cumplir el Acuerdo de París.
**Compromiso colectivo:**
Desde gobiernos y empresas hasta ciudadanos, el compromiso con la salud ambiental debe ser un esfuerzo conjunto. Proteger el planeta no es un acto simbólico; es una necesidad urgente para garantizar el bienestar presente y el de las futuras generaciones.
