La impresionante obra, creada con 800 quintales de sal y una paleta de más de 150 colores, reunió a miles de voluntarios que se encargaron de proteger la alfombra incluso de la lluvia, con el objetivo de preservar esta tradición de Semana Santa. Según informaron los organizadores, alrededor de 2,000 salvadoreños colaboraron en la creación de una vibrante alfombra de sal teñida que se extendió a lo largo de 1,070 metros, la cual sirvió como camino para la procesión del santo entierro la noche del viernes.
«La megaalfombra de San Salvador» es considerada la más grande de su tipo en Centroamérica. Perseo Medina, coordinador de la Secretaría de Cultura del distrito capitalino, destacó la magnitud del trabajo, que presenta figuras religiosas y otros símbolos de la identidad salvadoreña. La alfombra, de cuatro metros de ancho, comenzó a elaborarse al lado de la Plaza Libertad y se extiende hasta el parque Simón Bolívar, al oeste de la ciudad.
Durante la Semana Santa, esta tradición se replica en otros países de Centroamérica, donde se crean enormes alfombras de serrín en lugares como Guatemala y Honduras. La obra atrajo la admiración de cientos de turistas, y Medina subrayó que el esfuerzo fue colectivo, con la participación de artistas, diseñadores y voluntarios, quienes en algunos tramos utilizaron capas de plástico para resguardar la alfombra de la lluvia que comenzó a caer desde el miércoles.
Douglas García, un comerciante de 56 años, mencionó que esta tradición se ha transmitido de generación en generación. Además, expresó que su significado actual también radica en buscar «esa paz que solo el Dios todopoderoso puede ofrecer» en medio de conflictos internacionales, como el que involucra a Estados Unidos e Irán.
