26.03.2026 – 11:56 | Actualizado: 26.03.2026 – 18:20
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensifica su campaña para dominar la narrativa en el conflicto de Oriente Medio. A los mensajes ya emitidos instando a Irán a aceptar su supuesta «derrota» militar y a suscribirse a un plan de paz de 15 puntos, se suma ahora la afirmación de que Irán ha hecho un «regalo» en el marco de las negociaciones: diez cargueros transitarán por el estratégico estrecho de Ormuz.
Trump había mencionado previamente que Teherán había accedido a un «regalo» relacionado con el gas y el petróleo; durante una reunión de su gabinete de seguridad, y en presencia de la prensa, aseguró que «para demostrar que van en serio», los iraníes autorizaron el paso de ocho «grandes barcos con petróleo», a los que luego se añadieron dos más, totalizando diez. Según Trump, estos buques son de bandera pakistaní, país que precisamente actúa como mediador entre ambas partes.
Horas antes, el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, ha confirmado en redes sociales que hay «conversaciones indirectas» entre las partes y que Islamabad está desempeñando un papel de mediador, junto con Turquía y Egipto. «Pakistán está completamente comprometido con la promoción de la paz y sigue haciendo todo lo posible para garantizarla», afirmó, sin mencionar el acuerdo que luego revelaría Trump.
Durante el último mes, Trump ha dado varios giros en su retórica desde el inicio, el 28 de febrero, de la guerra contra Irán, utilizando la gestión de Ormuz—por donde transita el 20% del petróleo mundial—como un arma de presión incluso contra sus propios aliados. Este jueves, lanzó un nuevo aviso a los países de la OTAN, recordándoles que «no olvidará» que «no han hecho nada» para desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz.
«Las naciones de la OTAN no han hecho absolutamente nada para ayudar a la nación lunática y ahora diezmada militarmente de Irán», afirmó Trump en un mensaje en su perfil de Truth Social. Afirmó que «Estados Unidos no necesita nada de la OTAN», pero al mismo tiempo criticó a los gobiernos que, según él, no están dispuestos a ayudar «en este momento crucial».
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, evitó criticar a Trump, aunque durante una rueda de prensa en Bruselas, los periodistas le recordaron que Trump ha calificado a sus socios de «cobardes». Rutte mostró comprensión por la «frustración» de Trump debido a la falta de reacción de sus aliados, pero subrayó que «Europa necesita tiempo». Reconoció que esto se debe en parte a que Estados Unidos no informó a otros gobiernos sobre la guerra que iba a iniciar contra Irán, aunque defendió que tuvo «buenas razones» para mantenerlo en secreto por temor a filtraciones.
El Gobierno israelí anunció la muerte del oficial iraní Alireza Tangsiri, miembro de la Armada de la Guardia Revolucionaria y uno de los responsables del cierre del estrecho de Ormuz. Según el ministro de Defensa de Israel, Tangsiri es «el responsable de la operación terrorista para minar y bloquear el estrecho de Ormuz». Su muerte es también un mensaje a otros mandos políticos y militares: «Os cazaremos y eliminaremos uno a uno», afirmó.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que el oficial «eliminado» tenía «mucha sangre en sus manos» y que su muerte es «otro ejemplo de colaboración» con Estados Unidos, que busca lograr sus objetivos en la guerra. Para el comandante del Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses, Brad Cooper, la muerte de Tangsiri «hace la región más segura», ya que sus acciones «han matado a innumerables civiles inocentes». Tangsiri estaba en la lista de sanciones de Estados Unidos por terrorismo desde 2019.
La batalla entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro, se libra no solo en el ámbito militar, sino también en el de la imagen, con ambos bandos tratando de demostrar que son ellos quienes tienen el control y pueden decidir cuándo y cómo finalizar el conflicto actual. La Casa Blanca quiere que Teherán «reconozca» su «derrota» y acepte un plan de paz de 15 puntos que, al menos verbalmente, el régimen de los ayatolás ha rechazado, considerándolo «excesivo» y en contra de su soberano derecho a controlar el estrecho de Ormuz.
Trump ha presionado a Teherán en el ámbito diplomático esta semana, lanzando ultimátums y amenazando con intensificar los bombardeos. Está dispuesto a «desatar el infierno» en Irán, según su portavoz, Karoline Leavitt, aunque desde Washington también se habla de «conversaciones productivas» y un plan de paz que incluiría líneas rojas para la industria nuclear iraní y la fabricación de misiles balísticos.
«Los negociadores iraníes son muy diferentes y extraños», escribió Trump en un mensaje en redes, en el que les concede «cero opciones» de levantarse. Les instó a negociar «en serio» y a hacerlo «pronto, antes de que sea demasiado tarde». Según Trump, los iraníes quieren llegar a un acuerdo, pero no se atreven a admitirlo públicamente por el miedo a represalias de su propia gente. En un discurso ante republicanos, afirmó que Estados Unidos ha logrado «grandes triunfos militares» y ha «erradicado el cáncer» que habría significado un «Irán con armas nucleares», una narrativa que también utiliza el Gobierno de Netanyahu para justificar su ofensiva.
Mientras tanto, la situación en el terreno sigue con bombardeos diarios sobre Irán y la posibilidad de una ofensiva terrestre que se discute. Esta semana, el Pentágono anunció un refuerzo militar en Oriente Medio, y ni Netanyahu ni Trump han descartado la posibilidad de una invasión, que podría ser tanto quirúrgica como una conquista de la isla de Jark, vital para la distribución del petróleo.
Irán, por su parte, ha reconocido haber recibido una propuesta de paz, aunque no de manera directa, sino a través de mediadores paquistaníes. No considera que esto sea el inicio de un diálogo y, de hecho, subraya su postura dura. Ebrahim Rezaei, portavoz de la comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, afirmó: «Negociar con el demonio es un error estratégico. Dejemos que los misiles negocien con Trump».
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchí, también insistió en que el intercambio de mensajes con Washington no implica «negociaciones». «La posición de Irán sigue siendo firme y de principios», declaró, advirtiendo sobre la falta de «garantías» en la propuesta de Trump. «Un alto el fuego sin garantías es un círculo vicioso que solo llevará a la repetición de la guerra», concluyó el jefe de la diplomacia iraní.
