El presidente Donald Trump ha firmado una nueva orden ejecutiva con el objetivo de proteger los ingresos petroleros de Venezuela que están bajo custodia de Estados Unidos, evitando así posibles procedimientos judiciales en su contra. Esta medida surge como respuesta a la considerable deuda impaga que Venezuela ha acumulado durante varias décadas, principalmente bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
En el decreto, el mandatario busca asegurar que los activos venezolanos, incluidos los ingresos petroleros, no sean embargados. Según la Casa Blanca, esta acción está destinada a «promover los objetivos de política exterior estadounidenses». La orden, divulgada el sábado, establece que estos fondos son «propiedad del gobierno de Venezuela» y no pueden ser considerados propiedad de acreedores o actores comerciales que hayan transaccionado con el país.
Además, se argumenta que embargar estos fondos podría «socavar los esfuerzos fundamentales de Estados Unidos para garantizar la estabilidad económica y política en Venezuela». La administración Trump también ha determinado que todo el crudo que Venezuela exporte debe ser enviado a Estados Unidos para su venta en el mercado global, manteniendo un embargo naval sobre la flota de buques que el régimen de Maduro ha utilizado para evadir sanciones.
Estas decisiones parecen haber sido aceptadas por el gobierno venezolano, especialmente tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en Caracas y la asunción de Delcy Rodríguez como «presidenta encargada». La nueva orden ejecutiva sigue a una reunión entre Trump y ejecutivos de empresas petroleras en Washington, donde el presidente instó a invertir en Venezuela, aunque la respuesta fue cautelosa. El CEO de ExxonMobil, Darren Woods, señaló que la falta de reformas en los sistemas comerciales y legales del país dificultan cualquier inversión.
Las empresas petroleras han enfrentado numerosos desafíos en Venezuela, no debido a problemas técnicos, sino a cuestiones de seguridad y legalidad. Desde que ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron el país en 2007 tras negarse a ceder el control de sus operaciones al Estado, han buscado recuperar miles de millones en deudas. Actualmente, Chevron es la única empresa estadounidense con licencia para operar en el país.
Trump ha declarado una emergencia nacional para proteger los ingresos petroleros venezolanos en cuentas del Departamento del Tesoro, en un contexto en el que Venezuela, sancionada por Estados Unidos desde 2019, posee cerca del 20% de las reservas de petróleo del mundo. Sin embargo, la producción ha disminuido significativamente, pasando de 3.2 millones de barriles diarios en la década de 1990 a aproximadamente 900,000 barriles actualmente, debido a la mala gestión y decisiones políticas del chavismo. La estatal Pdvsa ha enfrentado una serie de problemas, incluyendo la falta de mantenimiento y la pérdida de personal calificado, lo que ha llevado a un colapso en su capacidad operativa.
