Tras criticar a sus predecesores Joe Biden (2021-2025) y Barack Obama (2009-2017), tanto de manera verbal como escrita, el magnate republicano ha llevado sus quejas un paso más allá al instalar placas en la Casa Blanca que subrayan sus desavenencias con ambos presidentes demócratas. Ya había generado controversia al colocar una galería de retratos de expresidentes en un pasillo exterior que lleva al Despacho Oval, donde la fotografía de Biden fue reemplazada por una imagen de una máquina de firmas. Esto refuerza las afirmaciones de Trump sobre la incapacidad de su predecesor para gobernar, insinuando que estaba senil.
Recientemente, periodistas han descubierto que se han añadido placas informativas debajo de los retratos, con descripciones biográficas que, como era de esperar, son muy desfavorables. En el caso de Obama, la placa lo califica como «una de las figuras políticas más divisivas de la historia». Asimismo, se le refiere como «Barack Hussein Obama», una denominación que Trump ha utilizado en sus ataques, promoviendo teorías sobre los orígenes de su predecesor.
Por su parte, Biden es descrito como «el soñoliento Joe Biden, el peor presidente en la historia de Estados Unidos». La placa también reitera la infundada afirmación de que las elecciones de 2020 fueron robadas a Trump.
Trump no se detiene ahí y también critica a George Bush (2001-2009), acusándolo de haber iniciado dos guerras, en Afganistán e Irak, que «no debieron haber ocurrido».
Contrariamente, la placa sobre Bill Clinton (1993-2001) reconoce su «excelente» gestión económica a pesar de sus escándalos y recuerda que su esposa, Hillary Clinton, perdió las elecciones de 2016 ante Trump. En cuanto a Ronald Reagan (1981-1989), el republicano es elogiado por Trump, quien señala que «ganó la Guerra Fría» y que «era un admirador de Donald J. Trump mucho antes de la histórica campaña para la Casa Blanca».
Esta inusual galería es solo uno de los muchos cambios que Trump ha implementado en la Casa Blanca para dejar su huella, siendo el más significativo la construcción de un enorme salón de baile, lo que implicó la demolición de la histórica Ala Este de la mansión presidencial. Trump ha afirmado haber generado billones de dólares en inversiones en Estados Unidos, una afirmación que no se puede verificar. Desde su regreso al poder el 20 de enero, ha transformado la Casa Blanca en un reflejo de su propio estilo y ambición, añadiendo numerosos adornos dorados y colgando retratos suyos, rompiendo con la tradición de que la imagen de un presidente solo debe exhibirse después de su mandato.
