Alrededor de 1.000 personas han sido evacuadas en Niscemi, una localidad de Sicilia, debido al colapso de viviendas y edificaciones ocasionado por un deslizamiento de tierra tras intensas lluvias. Este fenómeno ha dejado a un barrio de la zona al borde de un gran barranco. El alcalde Massimiliano Conti ha señalado que existe un frente de deslizamiento que se extiende por al menos cuatro kilómetros y que sigue aumentando. Además, ha indicado que habrá áreas consideradas «rojas» donde las familias no podrán retornar a sus hogares.
Las imágenes de edificios inestables al borde de un acantilado se han difundido por Italia, mostrando el devastador impacto de las lluvias que han provocado el colapso de una amplia franja de terreno y la evacuación total de un vecindario. Según la agencia EFE, alrededor de 300 familias han sido reubicadas en otras viviendas y en un centro deportivo local. Varias de las principales rutas de acceso siguen cerradas, y las clases en las escuelas han sido suspendidas. Conti ha advertido que la situación sigue siendo crítica y podría empeorar en las próximas horas.
Este no es un incidente aislado; hace casi tres décadas, un deslizamiento de tierra en la misma área causó daños a numerosos edificios y obligó a desplazar a 117 familias, transformando una comunidad previamente próspera en un suburbio.
Sicilia es actualmente una de las regiones más afectadas por las inclemencias del tiempo, que han puesto en alerta a cinco regiones italianas, principalmente en el sur, y han causado cortes en carreteras y deslizamientos de tierra. El lunes, el Gobierno italiano declaró el estado de emergencia nacional no solo en Sicilia, sino también en Calabria y Cerdeña, y aprobó una asignación inicial de 100 millones de euros para las labores de reconstrucción y asistencia urgente. Esta medida busca hacer frente de manera inmediata a los daños provocados por la borrasca Harry, que la semana pasada azotó el país con lluvias torrenciales y vientos de más de 120 kilómetros por hora. Aunque no se han reportado víctimas mortales, los daños materiales, que inicialmente se estimaron en 500 millones de euros, han superado ya los 750 millones.
