Desde agosto de este año, la Unión de Cafeteros de Colombia (UCC) le ha insistido al Gobierno nacional para que tome medidas “efectivas y urgentes” ante la crisis cafetera del país. “Se debe recuperar el mercado interno copado por más de dos millones de sacos de café importado de mala calidad. Y para ello se deben activar las salvaguardias comerciales de protección con un arancel del 70 %, como lo tiene Colombia declarado ante la OMC. Las importaciones de café aminoran el precio interno, ponen en riesgo a los cafetales colombianos y no tienen garantizada la inocuidad para el consumidor”, se lee en un documento de la UCC. Esta carta, firmada por representantes de Quindío, Risaralda, Tolima, Valle, Santander, Cauca y Nariño, recoge esta solicitud para frenar las importaciones de café y proteger el negocio nacional. Sobre esta discusión, hace un mes, Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, afirmó que Colombia debe modificar las desigualdades en el comercio internacional, “porque en países como México o Brasil son prohibidas las importaciones de café colombiano, pero nosotros recibimos de cualquier parte del mundo con arancel bajo o casi cero”.
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