¿Por qué han callado históricamente los países árabes sobre Gaza y siguen sin darle apoyo?

**Sábado, 20 de Septiembre de 2025**

El 16 de septiembre de 2025, la Comisión Independiente de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados presentó un informe que acusa a Israel de genocidio en Gaza. Después de más de dos años de investigación, el documento concluye que el gobierno israelí ha cometido al menos cuatro de los cinco actos prohibidos por la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948:

1. Asesinatos masivos.
2. Daños físicos y psicológicos graves.
3. Imposición deliberada de condiciones de vida con la intención de destruir parcial o totalmente a un grupo.
4. Medidas para impedir nacimientos.

El informe señala que figuras como el primer ministro Benjamin Netanyahu, el presidente Isaac Herzog y el exministro de Defensa Yoav Gallant son responsables de estas acciones, acusándolos de incitación y liderazgo político. La magnitud de la crisis humanitaria es alarmante; se estima que más de 64,000 palestinos han perdido la vida en menos de dos años de ataques israelíes, la mayoría de ellos civiles, incluyendo un número significativo de mujeres y menores. La situación es crítica, con cientos de miles de personas enfrentando hambruna por el bloqueo severo en Gaza. La ONU ha calificado la situación como “catastrófica”, señalando la destrucción sistemática de hospitales, escuelas y otras infraestructuras esenciales.

**El ataque en Doha**

El 9 de septiembre de 2025, se llevó a cabo un bombardeo israelí en Doha, Catar, dirigido contra líderes de Hamás. Las fuerzas israelíes confirmaron que el ataque buscaba eliminar a miembros de la organización que discutían una propuesta de alto el fuego. Se reportaron al menos seis muertes, incluido un policía catarí, y daños en varios edificios diplomáticos. Catar condenó el ataque como una violación grave de su soberanía y lo calificó de “terrorismo de Estado”.

Este bombardeo provocó la convocatoria de una cumbre árabe-islámica en Doha, a la que asistieron más de 50 países, incluidos los 22 miembros de la Liga Árabe y los 57 de la Organización de Cooperación Islámica. Durante tres días, los ministros de Exteriores y jefes de Estado discutieron una respuesta coordinada, resultando en una declaración conjunta que condena el bombardeo y denuncia a Israel por genocidio, limpieza étnica y el uso del hambre como arma de guerra, además de advertir sobre la expansión de asentamientos en Cisjordania. Sin embargo, a pesar de la contundencia de las palabras, la declaración careció de sanciones concretas o medidas efectivas, reflejando la falta de acción colectiva en el pasado.

**Un ciclo de inacción**

La inacción ha sido una constante en las respuestas árabes a lo largo de las últimas décadas frente a la situación en Gaza. Durante la Guerra de Gaza de 2008-2009, las divisiones internas entre los Estados árabes impidieron una respuesta coordinada, limitándose a condenas y cumbres sin resultados concretos. En 2014, tras otra ofensiva israelí, la reacción fue similar, con la Liga Árabe pidiendo el fin de las hostilidades, pero sin medidas coercitivas.

Incluso en 2021, cuando la violencia escaló, las reuniones de emergencia de la Liga no llevaron a acciones concretas, evidenciando una dependencia estructural que limita la capacidad de respuesta colectiva ante Israel. Esta falta de mecanismos vinculantes ha perpetuado la ineficacia de las instituciones árabes en la defensa de Gaza.

La situación actual ha sido agravada por la nueva dinámica regional. Países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han tomado un rol protagónico, priorizando sus alianzas estratégicas con Estados Unidos sobre la confrontación con Israel. Los Acuerdos de Abraham han consolidado la cooperación militar y comercial entre estos países e Israel, limitando aún más la posibilidad de acciones colectivas. Egipto, además, ha aumentado su dependencia energética de Israel, mientras que Arabia Saudí mantiene contactos discretos relacionados con la seguridad.

**La responsabilidad de la comunidad internacional**

La Convención de 1948 establece que todos los Estados parte tienen la obligación de prevenir y sancionar el genocidio, incluyendo la adopción de medidas diplomáticas, económicas y judiciales. La Corte Internacional de Justicia ha señalado que la inacción puede generar responsabilidad legal internacional si un Estado tiene la capacidad de actuar y elige no hacerlo.

El bombardeo en Doha representa un cambio significativo, ya que Israel nunca antes había atacado un país del Golfo protegido por un acuerdo de defensa con Estados Unidos. Esto pone en duda el papel de Washington como garante de seguridad en la región y genera preocupaciones sobre un posible precedente de agresiones sin consecuencias.

**Un llamado a la acción**

La cumbre en Doha, hasta ahora, sigue un patrón de solidaridad árabe expresada en palabras pero no en acciones. El informe de la ONU plantea un dilema moral y político para los líderes árabes. Si la inercia persiste, la tragedia de Gaza se convertirá en una herida abierta que afectará tanto al pueblo palestino como a la legitimidad de los regímenes que, teniendo el poder de actuar, eligen el silencio. La Unión Europea, por su parte, también ha mostrado una falta de acción significativa, limitándose a movimientos que buscan proteger su imagen política.

**Armando Alvares Garcia Júnior, Profesor de Derecho Internacional, Relaciones Internacionales y Geopolítica/Geoeconomía, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja**

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